“Hacer un cambio en tu vida asusta, pero lo que más asusta es lamentarte por no haberlo hecho”

Contrata talento para tu empresa

 

A veces parece que no va con nosotros, que podemos detener el tiempo y seguir manteniendo la mentalidad empresarial que funcionó en nuestras empresas durante el siglo pasado, donde lo importante era disponer de un buen capital, contar con fieles y disciplinados empleados, una estructura jerárquica bien definida y producir en serie bienes de consumo con el único fin de enriquecerse.

Los jóvenes se preparaban concienzudamente y elegían profesiones pensadas en obtener estabilidad en empresas o instituciones que les garantizasen una buena remuneración, con jornadas laborales estables, y en un entorno seguro, para obtener bienes materiales, familia, hijos y una buena jubilación, descartando profesiones más vocacionales por temor a no encontrar salida profesional o a “morirse de hambre”.

Pero el mundo evoluciona a gran velocidad y el fin de la era industrial ya está aquí, lo que ha derivado en una crisis mundial que no es más que una oportunidad para adaptarnos a la nueva era de la información y del conocimiento. Con la entrada de Internet, la globalización, los ordenadores portátiles y las nuevas tecnologías se está cambiando la manera de hacer las cosas. Ya no es necesario disponer de un gran capital para formar una empresa, tan solo es imprescindible disponer de un teléfono móvil, un ordenador portátil, una conexión a internet y a Skype para conectarnos con el resto del mundo.

Muchos sectores se han deslocalizado a otros países dónde la mano de obra es mucho más barata. Mientras que, por otro lado, el trabajo rutinario se está automatizando y digitalizando a pasos agigantados. Ya estamos viendo desaparecer muchas profesiones que no necesitan de la participación humana para llevarlos a cabo. El resultado es que sí tu trabajo lo puede hacer una máquina o una persona peor remunerada, indudablemente lo harán.

Por eso es fundamental que las personas podamos aportar valor añadido a nuestras empresas, y por ello, necesitamos un cambio de mentalidad basada en el conocimiento y el autoconocimiento para vencer nuestro miedo al cambio y proveernos de personas motivadas, que amen su profesión gracias a que han Descubierto su Talento y sus pasiones. Personas que aporten toda su inteligencia y su creatividad a la empresa, a las que se les permita innovar, y que incluso reinventen lo que ofrecemos al mundo en forma de conocimiento o servicios y no solo de productos de consumo.

Los empleos indefinidos están desapareciendo y dan paso a contratos entre profesionales independientes que prefieren empresas donde puedan crecer y desarrollarse profesionalmente, prestando sus servicios con otros colaboradores en igualdad de condiciones, sin jerarquías, y con la confianza mutua de saber que se trabaja por el bien común en proyectos innovadores, sin horarios fijos ni oficina. El objetivo de las empresas del Nuevo Milenio ya no es ganar dinero sino crear riqueza sostenible, es servir, atender necesidades, resolver problemas, dar valor a la vida de otras personas y los beneficios económicos llegarán como resultado.

Hoy en día la principal fuente de ingresos son las ideas, el Talento, la creatividad, la inteligencia. Y lo más bonito es que todo está en el interior del ser humano. Si nos atrevemos a ser nosotros mismos podemos aportar valor diferencial desde nuestros valores, desde nuestro potencial, y comenzaremos a ver todo un abanico de oportunidades que nos conectan con la idea de que nunca había sido tan fácil y apasionante emprender proyectos orientados al bien común.

En la era del nuevo milenio el valor fundamental es la responsabilidad personal. Aprende a hacerte cargo de ti mismo profesional y financieramente y pon tu talento al servicio de otras personas.

Por eso necesitamos innovación educativa basada en el descubrimiento y desarrollo de nuestras habilidades, talentos y pasiones innatos para que nuestros hijos sepan aprovechar este nuevo escenario profesional y afrontar cualquier cambio futuro que pueda presentarse en su vida laboral. Descubrir tus talentos y tus pasiones te hace amar tu trabajo y te pone en movimiento motivando tus acciones.  Es la única manera de vivir una vida plena cada día de tu vida.

Y ahora, como empresario te pregunto;

¿Estás preparado para afrontar los cambios profesionales del Nuevo Milenio?

¿Cuentas entre tus filas con empleados motivados y satisfechos de su profesión, dispuestos a dar lo mejor de sí mismos para hacer crecer tu negocio juntos?